sábado, 27 de agosto de 2011

Capítulo 1: Traición




CAPÍTULO 1: TRAICIÓN

BUENOS AIRES, ARGENTINA


Es invierno en la Avenida 9 de julio. El famoso Obelisco preside el ajetreado y vibrante centro histórico de Buenos Aires. En una sala de exposiciones de la bella y monumental capital argentina, una hermosa joven de largo cabello castaño, vestida con un abrigo color canela y un gorro a juego, observa varias fotografías, imágenes profesionales de modelos y de la vida cotidiana de la ciudad… Ella es Miriam, la protagonista de esta historia…



Gabriel: Hola, buenos días. ¿Puedo ayudarte en algo?

Miriam: Sí. ¿Podría decirme cuánto cuestan estas fotos?

Gabriel: Mis fotos no están en venta, señorita.

Miriam: Lástima... Me gusta mucho esta. (Señalando una de las fotografías, donde una joven modelo posa con unas llamativas gafas de sol)

Gabriel: ¿Estabas interesada en comprar algunas o…? (Tuteándola)

Miriam: Bueno, no exactamente… ¿Te puedo hacer una pregunta?

Gabriel: Tu díras (Sorprendido)

Miriam: ¿De verdad que tú eres el famoso fotógrafo Gabriel Molins? ¿El que realizó las fotos de aquella mujer de la India para el National Geographic?

Gabriel: Sí, el mismo. (Sonríe) ¿Y tú eres mexicana, cierto? Tu acento…

Miriam: Sí (Sonríe dulce) Vas a pensar que estoy loca, pero... mirando tus fotos, me dije a mi misma que… tu trabajo tiene mucho que ver con el mío…

Gabriel: ¿Y eso?

Miriam: Es que estoy preparando un desfile...

Gabriel: ¿Eres modelo?

Miriam: Sí, pero ya me queda poco para retirarme, pasé de los treinta… y ya sabes. Desfilar estaba bien para cuando era una adolescente. Ahora tengo mi propia agencia de modelos. Y bueno lo que te quería decir… Yo creo que tus fotos iban a quedar muy bien en el escenario de mi desfile. En serio, me encanta tu trabajo, eres bueno. Me gustaría que tú le hicieras las fotos a mis chicas.

Gabriel: Gracias…

Miriam: Miriam, Miriam Sandoval.

Gabriel: Encantado Miriam… (Se miran a los ojos) Sólo trato de hacer lo que me gusta, disfruto de mi trabajo, trato de sacar lo mejor de la gente, cuando hago fotos me gusta descubrir...

Miriam: Los secretos de las personas... ¿Verdad? jajaja

Gabriel: Jajaja, podríamos decirlo así, sí. Dicen que todos tenemos secretos. Por cierto… ¿Cuál es el tuyo?

Miriam: Yo no tengo ningún secreto... (Baja la mirada, segundos de silencio) Bueno ¿qué? ¿Te interesa lo de la fotos para el desfile o no?

Gabriel: Sí, por supuesto que sí, me encantaría pero… lo haré sólo con una condición.

Miriam: ¿Cuál?

Gabriel: Que poses para mí.

Miriam: No… lo siento, no te enojes pero es que no tengo tiempo, Gabriel…. Además no puedo quedarme mucho tiempo en Buenos Aires.

Gabriel: Anda dí que sí. ¡Va a ser muy rápido!

Miriam: Mmm, bueno, bueno… ¡Está bien!

Sin pensarlo ni un momento más, Miriam accede y poco después ambos en un estudio fotográfico, y a solas, Gabriel realiza una sesión de fotos a Miriam pero entre bromas, juegos y risas, ambos terminan besándose apasionadamente y haciendo el amor en el dormitorio de Gabriel. Ambos viven una intensa y acalorada noche de pasión. Ese fin de semana Miriam y Gabriel comienzan una tórrida y a la vez romántica aventura que se convierte en una verdadera historia de amor.



Es lunes por la mañana, cuando el sol apenas entra por la ventana del dormitorio, aún somnolienta, Miriam se despierta entre las sábanas. Gabriel ha salido. La joven se levanta de la cama y en la pared de enfrente ve una enorme fotografía de ella misma posando la noche anterior, donde puede leer lo siguiente.

“Vayámonos al fin del mundo, Miriam. Piérdete conmigo para siempre. Te amo”

Miriam comienza a sentirse muy nerviosa y asustada, la hermosa joven sí esconde un secreto, un secreto que no puede revelarle y sin despedirse de Gabriel, Miriam se viste rápidamente, agarra su bolso y sale corriendo, a la vez que llorando, del departamento. Poco después Gabriel llega al estudio fotográfico y encuentra la cama vacía. Miriam se ha marchado dejándole una nota sobre una de las mesillas… Mientras Gabriel lee la nota de Miriam, la joven viaja en un taxi rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.

“Lo siento Gabriel. Tuve que irme. Tenías razón, yo tengo un secreto… Sé que no me vas a entender pero… no puedo… por favor perdóname… No puedo…”

Gabriel, triste y con lágrimas en los ojos, arruga la nota en el puño y seguidamente tira el papel al suelo, dolido y decepcionado pero a la vez… muy enamorado.


CIUDAD DE MÉXICO


En unos estudios de grabación de cine, situados a las afueras de la capital mexicana, Danilo Quintana, un atractivo actor de cine y telenovelas, termina de grabar una escena de la que va a ser su última película de este año. Durante el rodaje Danilo conversa con otro actor, grabando una escena de traición y venganza. El filme está ambientado en los años 50, la época dorada del cine clásico. En el Estudio, el director, los cámaras y técnicos de sonido supervisan al detalle toda la escena.



Danilo: ¿Entonces a eso le llamas tú amistad?

Actor: ¿Todavía crees en la amistad?

Danilo: Eres un traidor… Los dos son unos traidores, tú y la perra de mi esposa se burlaron de mí durante todos estos años. Pero esto no se va a quedar así… Te voy a matar, desgraciado, miserable… ¡Les voy a matar a los dos!

En ese momento Danilo le apunta con una pistola y sin pensarlo le dispara un tiro en el pecho a su interlocutor. (El arma, como en todas las películas, es de fogueo)

Director: ¡Corten! ¡Muy bien, muy bien, ha estado genial! ¡Quedó perfecto! Las otras escenas las hacemos mañana con los dobles, Danilo. ¿Te parece bien?

Danilo: Claro, Marcelo. Bueno chicos, ¡Se acabó por hoy! ¡Les espero a todos esta noche en mi casa para la gran fiesta! ¡Por fin llegó el día, me casó! (Sonriente y feliz)

En ese momento, aparece Gabriel, el mejor amigo de Danilo desde la infancia. Ambos se quieren como hermanos.

Danilo: No… no es posible… Esto es una aparición… ¡Pero si es el gran Gabriel Molins! Jajajaja.

Gabriel: Jajajaja. Tú me invitaste a venir, y acá me tienes. Por nada del mundo podría perderme la locura que vas a hacer…



Danilo: Jajaja. Anda, venga un abrazo, ¡hermano!. ¡Cuánto tiempo sin verte!

Ambos amigos se abrazan, hace más de 3 años que no se veían y el encuentro es muy emotivo. Danilo y Gabriel son amigos desde que tenían 8 años.


Danilo: Qué bueno volver a verte, hombre. Estás diferente, más centrado. ¿Dónde está el Gabriel trotamundos y mochilero?

Gabriel: Estoy pensando quedarme una temporada en México. Estoy cansado de ir de acá para allá…

Danilo: Mmm… eso me suena que tienes algún ligue por ahí… ¿Anda, confiesa, cómo se llama la afortunada?

Gabriel: Jajajaja, no seas tan curioso, todo a su tiempo brother, todo a su tiempo.

Danilo: Esta noche te espero en casa, recuerda que a las ocho es la ceremonia. No faltes ¿Eh?

Gabriel: No te preocupes, allí estaré.

Danilo: Ok, nos vemos entonces. Ahora tengo que dejarte, voy a hablar con Marcelo sobre las escenas de mañana. Te dejo, cuate. (Danilo le da una palmada en la espalda y se marcha)

Gabriel: Esta bien, nos vemos. Eh ¡oye! ¡No me has dicho como se llama tu novia!

Pero Danilo se aleja conversando con el director de la película y no puede escuchar la pregunta de su amigo.



HORAS MÁS TARDE


En el salón de la mansión Quintana, Gabriel toca al timbre y Elvira, el ama de llaves, es quien abre la puerta principal.



Gabriel: ¡Elvira! (Sonríe)

Elvira: Joven Gabriel (Sonríe) ¡Cuánto tiempo hijo! (Ambos se abrazan cariñosamente)

Gabriel: No has cambiado nada, sigues tan guapa como siempre. Si yo tuviera unos años más te echaba los perros.

Elvira: Jajaja, anda no exagere, usted si que está bien retechulo. ¿Quiere que avise al joven Danilo?

Gabriel: Deja, ya subo yo y le doy una sorpresa. Todavía falta una hora para la boda pero… ¿Te lo puedes creer? ¡No tengo traje!

Elvira: Jajaja, siempre tan despistado, igual que cuando eras niño. Recuerdo la de travesuras que organizaban usted y el joven Danilo. Qué tiempos aquellos….

Gabriel: Voy a ver que anda haciendo Danilo, nos vemos al rato. (La besa en la frente)

En el piso de arriba, en uno de los dormitorios, Danilo conversa con su madre, Nieves.



Danilo: ¿Qué te parece mamá? ¿Qué tal me veo? (Vestido de traje de novio)

Nieves: Estás guapísimo hijo. Todo un galán de cine, cariño, y nunca mejor dicho, jajaja.

Danilo: Jajaja. Te quiero mamá. Hoy me siento muy feliz, Podría gritarlo a toda la Ciudad de México sin miedo a equivocarme. Soy el hombre más feliz del mundo. Estoy a punto de estrenar mi mejor película, voy a casarme con la mujer más hermosa de la tierra y mi mejor amigo va a ser el padrino de mi boda. ¿Qué más puedo pedirle hoy a la vida?

Nieves: Salud, cariño.

Danilo: Sí… (Triste, recordando alguien del pasado que falleció trágicamente)

En ese momento Gabriel aparece en la habitación.



Gabriel: Siento interrumpirles pero… ¿Me podrían ayudar con esto...? (Vestido con un simple chándal)

Danilo: Jajajaja, anda pasa, pasa, trazas que eres un trazas. Mamá, ve a por el traje gris para mi “hermano”, seguro que le vale.

Gabriel: No lo creo, tú te ves mucho más gordo. (Burlándose)

Danilo: ¡Payaso! Jajajaja (Le da un coscorrón en la cabeza)

Nieves: Ay por favor, igualito que cuando niños, ¡Ya dejen la peleadera! Que tienen treinta y pico de años. ¡Hombres…! Son todos iguales, nunca maduran.

Danilo: ¡Venga mamá no seas así!

Nieves: No te preocupes Gabriel, ahora mismo vuelvo, esto tiene fácil arreglo. ¡Sólo a ti se te ocurre acudir a una boda sin traje! Ay por favor… por favor…

Acto seguido, Nieves se retira, haciéndose cruces y mirando al techo, como pidiendo ayuda a Dios.

Gabriel: Upss… Creo que se ha enojado.

Mientras, Danilo y Gabriel se miran en silencio aguantándose la carcajada pero finalmente no pueden más. Ambos amigos se parten de risa por la cómica situación y la exagerada desesperación de Nieves.

Gabriel y Danilo: Jajajajajajajajajajaja

En el jardín de la mansión, ya de noche, una multitud de fotógrafos y paparazzis se pelean entre si por obtener la mejores imágenes de la novia. La joven Miriam llega vestida de blanco con un sencillo vestido de noche. Miriam saluda a la prensa y finalmente entra en el salón principal donde ya esperan decenas de invitados para comenzar la ceremonia civil en la que la joven está a punto de contraer matrimonio con su prometido, Danilo Quintana.



Pero antes de iniciarse la boda, entre los invitados Gabriel conoce por primera vez a la novia de su mejor amigo. Cuando Miriam llega sonriente, elegante y aparentemente muy feliz, caminando por el pasillo central que forman los laterales de sillas y bancos, Gabriel se percata que la joven se le hace conocida, sin imaginarse lo que está a punto de suceder. Miriam llega a la mesa presidida por el juez junto a su prometido Danilo y ambos se besan ante la multitud de invitados allí congregada. En ese preciso momento…



Danilo: Estas preciosa, cariño (Sonríe, tomándola de la cintura)

Miriam: Gracias, tú también estás muy guapo. (Sonríe) Te quiero (Se besan y la gente aplaude)

Danilo: (Alzando la voz) Antes de que el juez comience la ceremonia, quiero presentarte (Mirando a Miriam), mi amor, a ti y a todos nuestros invitados de esta noche a alguien muy especial para mí. Alguien que ha venido desde muy lejos sólo para estar con nosotros aquí en este día tan señalado. El es mi mejor amigo, que digo amigo, mi “hermano”. (Y dirigiéndose a Gabriel) Ven para acá con nosotros, anda no seas tímido, ven, acércate.

Ante la atenta mirada de los orgullosos padres de Danilo, doña Nieves y don Fernando, la nana Elvira y unos 200 invitados, Gabriel se acerca a la pareja.



Justo en ese instante Miriam voltea repentinamente para conocer al misterioso hombre. Su ondulante cabello castaño sirve de cortina a lo que está a punto de suceder. En ese preciso momento en el que Miriam se da la vuelta, Gabriel y ella se dan cuenta de que ya se conocen. Ella se queda totalmente petrificada, mientras que él la observa totalmente atónito y sorprendido, decepcionado y a la vez dolido, con los ojos vidriosos.

CONTINUARÁ...

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